Historia

Las uvas de mesa figuran entre los frutos más populares y consumidos en la cuenca mediterránea. Sus virtudes gastronómicas y terapéuticas se conocen de antiguo y en el siglo XIX fueron famosas las «curas de uvas», principalmente para la gota, la coprastasis y la dispepsia gastrointestinal.

Estas cualidades terapéuticas de las uvas, en especial de las uvas de mesa de Vinalopó, se acentuaron al descubrir un grupo de científicos de Illinois (EE.UU.) y de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, que dichas uvas contienen (en la piel) altas cantidades de resveratrol, una sustancia altamente anticancerígena, capaz de prevenir el desarrollo de tumores malignos.

Los ensayos de laboratorio han demostrado también que el consumo regular de uvas contribuye a equilibrar los niveles de colesterol y, por consiguiente, a prevenir los problemas cardiovasculares.

La principal característica de la uva de mesa que se comercializa bajo el sello de calidad de la Denominación de Origen «Uva de Mesa Embolsada VINALOPÓ» es que las uvas se embolsan poco antes de llegar el envero o principio de maduración y permanecen al menos durante sesenta días cubiertos con una bolsa de papel de celulosa virgen satinada por su cara exterior y abierta por sus dos extremos que se sujeta al racimo por su extremo superior.

La bolsa protege al racimo de ataques de insectos, aves y de los accidentes y rigores meteorológicos, así como de los tratamientos fitosanitarios, mejorando la coloración de los granos de uva y retrasando su maduración.

Las uvas de mesa amparadas por la Denominación de Origen se recolectan en el campo a mano, recogiendo los racimos uno a uno, directamente de las cepas con el máximo esmero y siempre con su bolsa protectora, permaneciendo en el interior de la misma hasta el momento de su limpieza manual y envasado.

 

En el momento de la expedición, después de su acondicionamiento y envasado, los racimos de la uva embolsada tendrán que estar sanos, limpios, exentos de cualquier materia extraña, exentos de signos visibles de moho, desprovistos de humedad exterior anormal y sin olor ni sabor extraños. Además, los granos de uva tienen que estar unidos al raspón y enteros, además de bien formados y desarrollados.

El cultivo de la vid en la comarca del Vinalopó, se remonta a tiempos antiguos, tanto para la elaboración de vinos como para el consumo de mesa. A finales del siglo XIX y principios del XX una plaga de «cochylis», también conocida como polillas del racimo o «Lobesia botrana», asoló las cepas alicantinas.

 

La catástrofe económica se hacía inevitable, pero un vecino del valle de Vinalopó, don Manuel Bonmatí Abad (1883-1969), tuvo la feliz idea de proteger cada racimo con una bolsa de papel. Este precario sistema, aparentemente inocuo, dio excelentes resultados para sorpresa de todos, porque no solo protegía a las uvas de la plaga, sino también de las inclemencias meteorológicas y de los productos fitosanitarios.

La operación de embolsado se realiza desde entonces de forma manual y se emplean más de doscientos cincuenta millones de bolsas con un costo de nueve millones de euros.

Los ayuntamientos donde se cultivan las uvas de mesa embolsadas de Vinalopó, a petición de las organizaciones profesionales agrarias y asociaciones de agricultores, solicitaron a la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación (20 de septiembre de 1988) la correspondiente D.O. para dicha uva.

Tras elaborar el reglamento la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Ministerio de Agricultura, ratificaron la D.O.

En 1996 la Unión Europea, mediante el reglamento (CE) 1107/96, reconoció como figura de calidad a la uva de mesa embolsada de Vinalopó con la categoría D.O.

Las Uvas Embolsadas del Vinalopó están presentes en la tradición de las «doce uvas» en España, que se remonta a 1909, cuando se dio salida, de esa forma, en la zona del Levante, a los excedentes de producción de esta fruta y perdura con la misma esencia, hasta hoy

La zona geográfica de producción de la uva amparada en la D.O de Uva de Mesa Embolsada Vinalopó, comprende los términos municipales de: Agost, Aspe, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves, Monforte del Cid, Novelda y la Romana.

Esta zona se sitúa en la parte Centro Occidental de la provincia de Alicante limitando al norte con la provincia de Valencia, al Oeste con la de Albacete y al Suroeste con la de Murcia.

La topografía en la comarca la conforman los valles del Vinalopó y adyacentes, que constituyen un ancho pasillo NE-SE, a través del cual discurre el río Vinalopó.

Formado el valle por materiales del terciario inferior con calizas nummulíticas y margas, así como por materiales del cuaternario. La altitud en la zona baja o Vinalopó Medio varía entre los 215 m. de Monforte del Cid hasta los 363 m. de Agost.

El suelo de naturaleza caliza, el origen litológico son graveras de terraza procedente de sedimentos continentales, sedimentos marinos, molasas y calizas y margas con areniscas y calizas. Todos los suelos del Valle tienen elevado contenido en carbonato cálcico y poca materia orgánica.

En la zona de Vinalopó Medio confluyen los tres tipos de clima que dentro de tipo Mediterráneo se dan en la provincia de Alicante (marítimo, templado y subtropical). Este clima hace que en la zona pocas veces se den temperaturas inferiores a OºC., existiendo el mayor riesgo de helada en las zonas bajas y orientadas al Norte y Noroeste lo que permite retrasar el proceso de maduración manteniendo la uva en la cepa hasta bien entrado el invierno. La comarca del Vinalopó es la única que cultiva la variedad «aledo», o «aledo de Navidad».

El clima de la zona se caracteriza por los fuertes contrastes en las precipitaciones; sequías y grandes avenidas y la elevada irregularidad interanual de las precipitaciones, así como su escasez (300 mm/año).

En esta comarca la producción de uva de mesa con D.O. oscila entre los 100 y 150 millones de kilogramos, cultivados en una superficie de alrededor de 11.000 ha. con un rendimiento aproximado de 15.000 a 20.000 kg/ha.

El cultivo del viñedo se realiza en formas apoyadas, parral o espaldera: las espalderas se podan en «asta», es decir poda Guyot a dos brazos, que totalizan doce a dieciséis yemas vistas por cepa. Por su parte, los parrales son de cuatro brazos, en los que se dejan de cuatro a seis pulgares por brazo y de dos a cuatro yemas vistas por pulgar. El número máximo de plantas por Hectárea es de 3.000 pies para la conducción en espaldera y 1.200 pies para la conducción en parral.